Pero en el mismo almanaque en el que se señalan las fiestas hay hueco para marcar otros días que no deben caer en el olvido. Esos días en los que a pesar del esfuerzo por recuperar la especie murió un lince. Aquel incendio que se llevó por delante miles de hectáreas y de vida natural. El fatídico día en el que perdimos a un compañero mientras trabajaba.
Quizás por ello cada día festivo y de celebración se tiñe de reivindicación. Es una buena ocasión para celebrar y para recordar por qué estamos aquí, la importancia de nuestra profesión y la necesidad de nuestra asociación.
Hoy es San Francisco de Asís y tanto para los creyentes como para los no creyentes es una oportunidad para recordarnos la necesidad de transmitir nuestra pasión a los más pequeños cuando desempeñamos nuestra labor educativa en centros escolares. Hoy recordamos a aquel quebrantahuesos al que rescatamos y pudimos liberar después de un tiempo de recuperación. Es hoy cuando sentimos alivio al ver el fruto de los trabajos de rehabilitación de un monte devastado por las llamas. Y hoy también dejamos un espacio para enviar todo nuestro apoyo al compañero al que intentaron agredir recientemente. Ante los insultos, amenazas, golpes y olvido por parte de muchos nosotros respondemos con nuestra dedicación, con nuestra vocación y con nuestro empeño en seguir dignificando una de las profesiones más increíbles que pueda haber, la de proteger y cuidar nuestro bien más preciado, nuestra naturaleza.
Hoy es nuestro día, feliz día a quienes protegen el medio ambiente. Feliz día a la Policía Medioambiental.