Del territorio a Bruselas: una Agente Medioambiental en el corazón de la UECon motivo del Día Internacional de la Mujer, hablamos con María Martínez, Basozain/Guarda de Medio Ambiente de la Comunidad Foral de Navarra, que actualmente participa en Bruselas en la coordinación de las Comunidades Autónomas en materia de medio ambiente dentro del Consejo de la Unión Europea.

Con más de 16 años de experiencia como agente medioambiental en el territorio, María ha desarrollado su labor en distintas demarcaciones de Navarra y en funciones de coordinación en la Central de Medio Ambiente. En esta entrevista nos habla de su trayectoria profesional, de lo que puede aportar la experiencia de los agentes medioambientales al ámbito de las políticas europeas y de su vivencia como mujer en una profesión que durante años ha estado mayoritariamente masculinizada.

Citas destacadas de la entrevista

“Los Agentes Medioambientales somos muchas veces el punto de encuentro entre la normativa ambiental y su aplicación práctica en el territorio.”

“La principal aportación que podemos llevar a estos espacios es la experiencia práctica del trabajo en el territorio.”

“Si sienten vocación por la naturaleza y el trabajo en el territorio, que no duden en intentarlo.”

1. ¿En qué consiste tu trabajo actual en el corazón de la UE?

Actualmente trabajo en Bruselas como coordinadora de la Comisión de Asuntos Europeos de las Comunidades Autónomas en materia de medio ambiente, dentro del sistema de participación autonómica en el Consejo de la Unión Europea que se articula a través de la CARUE (Conferencia para Asuntos Relacionados con la Unión Europea), en el marco de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente.

Este sistema prevé que cada seis meses una comunidad autónoma asuma la coordinación de la participación de todas las regiones españolas en los trabajos del Consejo. En este momento esa responsabilidad corresponde a Navarra.

Mi trabajo consiste en participar en los grupos de trabajo del Consejo de la Unión Europea relacionados con el medio ambiente, hacer seguimiento de los debates y trasladar esa información a las autoridades ambientales de las distintas Comunidades Autónomas. Formo parte del Grupo de Coordinación de la Comunidad Foral de Navarra, contando para ello con el apoyo de un equipo de compañeras y compañeros desde Pamplona.

2. ¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar a este puesto?

Llevo 16 años trabajando como Basozain/Guarda de Medio Ambiente en la Comunidad Foral de Navarra; primero en tareas de campo en distintas Demarcaciones (Tudela, Estella y Tafalla) y posteriormente, y hasta la actualidad, también en funciones de coordinación en la Central de Medio Ambiente (Pamplona/Iruña).

Cuando surgió la oportunidad de participar en este sistema de representación autonómica en Bruselas, dentro de la rotación entre Comunidades Autónomas, se planteó que pudiera asumir esa responsabilidad durante este periodo, y no lo dudé.

Para mí ha sido una oportunidad muy interesante para conocer otra parte del trabajo relacionado con las políticas ambientales, desde el lugar donde muchas de ellas se debaten y se preparan.

3. ¿Qué parte de tu experiencia de Agente crees que puedes aportar a estos puestos de nivel ejecutivo?

Creo que la principal aportación es la experiencia práctica del trabajo en el territorio. Los Agentes Medioambientales estamos acostumbrados a aplicar la normativa ambiental directamente sobre el terreno y a gestionar situaciones muy diversas relacionadas con la conservación, los usos del territorio o la prevención de impactos ambientales.

Esa experiencia te da una visión muy concreta de cómo funcionan realmente las políticas ambientales cuando se trasladan a la práctica.

Además, el trabajo como agente también implica una coordinación constante con unidades técnicas, administraciones y otros actores del territorio, lo que ayuda a entender mejor la complejidad de la gestión ambiental y la importancia de que las políticas sean aplicables y eficaces en contextos muy distintos.

4. ¿Qué te llevó a hacerte Agente Medioambiental?

En mi caso fue sobre todo vocación. Siempre me ha gustado mucho la naturaleza y el trabajo en el territorio, y la profesión de Agente Medioambiental me permitía dedicarme a ello dentro de la administración.

Además, ya conocía la profesión y a algunos compañeros (hoy ya jubilados) que me animaron a presentarme a la oposición. Gracias a ellos descubrí más de cerca el trabajo que realizaban y me decidí a dar ese paso.

Después de realizar las prácticas tuve la suerte de que todo fuese bastante rápido y rodado, y así empecé mi trayectoria dentro del Basozainak/Guarderío de Medio Ambiente de Navarra.

Es un trabajo que te permite estar muy cerca del medio natural, conocer bien el territorio y aportar tu granito de arena para protegerlo y conservarlo.

5. ¿Tuviste algún referente femenino, alguna mujer que conocieras que fuera Agente Medioambiental?

Cuando yo empecé no era una profesión en la que hubiera muchas mujeres. En las demarcaciones en las que trabajé, durante mucho tiempo fui la única mujer y, aunque en algún momento coincidí con compañeras interinas, no tuve referentes femeninos directos dentro del propio colectivo. Sí tenía relación con compañeras administrativas, ingenieras forestales o biólogas con las que mantenía muy buen trato y con quienes trabajábamos muy bien.

Con el paso del tiempo esa situación ha ido cambiando y cada vez hay más mujeres trabajando en este ámbito y también ocupando puestos de responsabilidad dentro de las administraciones ambientales. Además, con los años he ido conociendo a compañeras de Navarra y de otras Comunidades Autónomas con las que hoy en día me siento muy identificada y con las que mantengo muy buena relación.

Lo que sí he tenido han sido referentes masculinos que me han tratado siempre de igual a igual y que me han hecho sentir una más dentro del equipo. He tenido la suerte de trabajar con muchos compañeros con los que he compartido muy buenos momentos en el campo y que han sido muy importantes en mi trayectoria profesional.

Entre ellos me gustaría mencionar especialmente a José Antonio Pérez-Nievas, “Perico”, que se jubila próximamente. Yo entré muy joven al servicio y él fue una de las personas que más me marcó en mis inicios. Siempre me ha acompañado y guiado de alguna manera en este camino. Como solía decir: “A Tudela vienen compañeros y se van amigos.”

6. ¿Qué era lo que más te gustaba cuando trabajabas de Agente Medioambiental?

Respecto a mi etapa como Basozain/ Guarda de Medio Ambiente, lo que más echo de menos es el trabajo de campo, el contacto directo con animales, plantas y personas del territorio. Especialmente en esta época del año pienso mucho en los trabajos que estarán realizando ahora mismo mis compañeras y compañeros: los censos de caza, los censos de avetoro, el seguimiento de aves esteparias, el trampeo de visón o la atención de expedientes particulares, entre muchas otras tareas.

Ahora mismo, aunque mi prioridad es la coordinación en Bruselas, tengo que reconocer que no he podido desconectar del todo de la coordinación de mi demarcación y también lo echo de menos. Además, en mi etapa más reciente de coordinación estaba siendo muy ilusionante el proceso de construcción de la Central de Medio Ambiente: la definición de nuevas herramientas de trabajo y protocolos, así como la mejora de la coordinación tanto con 112, Proteccion Civil, Ayuntamientos como con Demarcaciones de Basozainak/Guarderío de Medio Ambiente.

7. ¿Qué dificultades principales has encontrado por el camino?

Como ocurre en muchas profesiones que tradicionalmente han estado más masculinizadas, en algunos momentos te encuentras con dinámicas o micromachismos que forman parte de ese contexto.

En mi caso sí he sentido que el hecho de ser mujer, en determinadas situaciones, puede hacer que tengas que demostrar más tu valía o tu legitimidad profesional que un compañero. A veces tienes la sensación de que necesitas hacer un esfuerzo adicional para que tu trabajo sea reconocido de la misma manera.

También he tenido que escuchar en ocasiones comentarios poco agradables, tanto dentro del propio entorno profesional como por parte de algunas personas con las que interactúas en el ejercicio del trabajo.

Aun así, mi experiencia general ha sido trabajar con compañeros muy profesionales y comprometidos con la profesión, donde lo que realmente importa es el conocimiento del territorio, el trabajo en equipo y el compromiso con el servicio público.

8. ¿Y qué sorpresas positivas inesperadas?

Para mi ha sido una sorpresa muy positiva el compañerismo y el compromiso de muchas compañeras y compañeros dentro del Basozainak/ Guarderío de Medio Ambiente. Es un trabajo en el que se comparten muchas horas en el campo y situaciones muy diversas, y eso acaba generando vínculos profesionales y personales muy fuertes.

También he visto un cambio paulatino en el ratio de hombres y mujeres dentro del cuerpo. En mi Demarcación, por ejemplo, ahora mismo trabajamos prácticamente en paridad. Y aunque no quiero vincularlo exclusivamente al hecho de ser hombres o mujeres, sí creo que se nota cuando existe ese equilibrio dentro del equipo, porque lo estoy viviendo.

9. ¿Cómo ves el futuro medioambiental a nivel estatal y global?

Creo que el futuro ambiental plantea retos muy importantes a diferentes escalas. Cuestiones como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la presión sobre los recursos naturales van a exigir cada vez más una gestión cuidadosa y coordinada.

En nuestro contexto, además, uno de los grandes retos es la protección del medio natural en territorios muy antropizados, donde actividades como la agricultura o la ganadería intensiva tienen un peso muy importante y generan impactos significativos sobre los ecosistemas.

Desde las administraciones se intenta abordar esta situación a través de distintas herramientas: sensibilización, ayudas y subvenciones, regulación o, cuando es necesario, también sanciones. Aun así, a veces surge la preocupación de si estaremos llegando a tiempo para revertir algunas tendencias.

En cualquier caso, me resisto a pensar que el esfuerzo que se está haciendo desde muchos ámbitos esté siendo en vano, y creo que todavía estamos a tiempo de avanzar hacia modelos más compatibles con la conservación del medio natural.

10. ¿Cuál es el papel que pueden aportar los Agentes de Medio Ambiente en este futuro?

Los Agentes Medioambientales tienen un papel muy importante porque trabajan directamente en el territorio y conocen de primera mano la realidad de los ecosistemas y de los usos del medio natural.

Somos muchas veces el punto de encuentro entre la normativa ambiental y su aplicación práctica, realizando labores de vigilancia, seguimiento del estado del medio natural, prevención de impactos y colaboración con otras administraciones y servicios.

También desempeñamos un papel relevante como “vigías” de la administración en el territorio, detectando de forma temprana posibles impactos o cambios en los ecosistemas. Ese conocimiento directo permite trasladar alertas y aportar información muy valiosa para la evaluación y el seguimiento de las medidas que las unidades técnicas y la propia administración ponen en marcha para proteger, restaurar y conservar el medio natural.

Además, el trabajo en el territorio implica un contacto muy directo con la ciudadanía, lo que permite explicar, sensibilizar y trasladar muchas de las cuestiones relacionadas con la conservación del medio natural.

Por todo ello, creo que los Agentes Medioambientales seguirán siendo una pieza clave para que las políticas ambientales puedan aplicarse de forma eficaz en el territorio.

11. ¿Qué le transmitirías a las mujeres jóvenes que quieren entrar como Agente Medioambiental o cuerpo equivalente?

Les diría que, si sienten vocación por la naturaleza y el trabajo en el territorio, no duden en intentarlo. Es una profesión muy bonita y muy diversa que permite contribuir de forma directa a la protección y conservación del medio natural. También es un trabajo muy enriquecedor, en el que se aprende mucho del territorio, de los ecosistemas y de las personas que viven y trabajan en él.

Es una profesión que realizamos mujeres y hombres, compañeras y compañeros; y en el contexto ambiental actual todavía queda mucho por hacer, por lo que creo que las generaciones actuales y futuras de agentes forestales seguimos y seguiremos teniendo un papel muy importante en la protección y gestión del medio natural.



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