Faltas de respeto, agresiones, intentos de atropellamiento, coches quemados, intento de agresión con arma blanca suman más de 30 casos en los últimos cinco años sólo en Extremadura. A pesar de la existencia de sentencias condenatorias la administración sigue sin implicarse. Normalmente estas agresiones son llevadas a cabo por delincuentes o como represalia contra los Agentes por cumplir con su cometido: el cumplimiento de la ley. Una labor que llevan a cabo en condiciones muy mejorables. La falta de oposiciones hace que en Extremadura cada Agente trabaje cubriendo un territorio inmenso. Si a eso le sumamos los vehículos en mal estado, la falta de cobertura en el teléfono o emisoras y realizar un servicio en solitario tenemos la situación perfecta para que pueda suceder algo. Una vez que se explica y se da a conocer la realidad del colectivo se puede entender el sentimiento de desamparo que llena la página web de la Asociación; “Nosotros protegemos el medio ambiente pero a nosotros no nos protege nadie.” Contra la policía nacional, local o guardia civil no hay represalias pero en cambio, contra los Agentes sí. Por ello piden que se evalúen los riesgos reales a los que se enfrentan en cada situación y cada comunidad autónoma.