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¿Se puede limpiar el monte en España? La Ley de Montes desmonta uno de los mayores bulos sobre los incendios forestales

Cada verano, tras producirse un gran incendio forestal, vuelve a difundirse con fuerza el mismo mensaje en redes sociales, tertulias y medios de comunicación:

«No dejan limpiar el monte».

Es una afirmación sencilla, fácil de repetir y que genera indignación. Sin embargo, no se corresponde con la realidad.

En España no está prohibido limpiar el monte, ni realizar desbroces, podas, tratamientos selvícolas, cortas o cualquier otro aprovechamiento forestal. Lo que establece la legislación es que estas actuaciones deben realizarse conforme a la normativa vigente, garantizando la conservación del medio natural, la protección de la biodiversidad y la prevención de los incendios forestales.

La Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, reconoce expresamente la existencia de los aprovechamientos forestales y atribuye a las comunidades autónomas la regulación de su gestión y de los procedimientos administrativos aplicables. En función del tipo de actuación, de las características del terreno o de la planificación forestal existente, podrá ser suficiente una comunicación previa o una declaración responsable, o bien será necesaria una autorización administrativa.

Gestionar un monte no significa eliminar toda la vegetación. La gestión forestal sostenible persigue mantener los montes en buen estado de conservación mediante tratamientos adaptados a cada ecosistema, reduciendo el combustible vegetal donde resulta necesario, favoreciendo la salud de las masas forestales y compatibilizando los aprovechamientos con la conservación de los suelos, los hábitats y la biodiversidad.

En este ámbito desempeñan un papel fundamental los Agentes Forestales y Medioambientales, reconocidos por la Ley 4/2024, de 8 de noviembre, básica de agentes forestales y medioambientales como agentes de la autoridad, policía administrativa especial y policía judicial en materia medioambiental. Entre sus funciones se encuentra la vigilancia, inspección y control del cumplimiento de la normativa forestal, velando para que los aprovechamientos y tratamientos selvícolas se desarrollen conforme a criterios técnicos, legales y de sostenibilidad.

En definitiva, la gestión forestal no solo está permitida, sino que constituye una herramienta imprescindible para la conservación de los montes y la prevención de los incendios forestales. El verdadero debate no es si se puede o no limpiar el monte, sino cómo, dónde, cuándo y bajo qué criterios técnicos debe realizarse esa gestión para que sea eficaz y compatible con la protección del patrimonio natural.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

¿Qué significa realmente "limpiar el monte"?

Cuando se dice "limpiar el monte", normalmente se utiliza una expresión muy general para referirse a trabajos muy diferentes. Puede tratarse de desbrozar matorral, podar árboles, realizar claras o clareos, abrir y mantener cortafuegos, retirar árboles secos o realizar aprovechamientos forestales como la obtención de madera, leñas, corcho, resina, biomasa, pastos o setas.

Todas estas actuaciones sí pueden realizarse en los montes, pero no todas se regulan de la misma manera. Dependiendo del tipo de trabajo, del lugar donde se vaya a realizar y de la normativa de cada comunidad autónoma, puede ser necesaria una autorización, una declaración responsable, una comunicación previa o, en algunos casos, no ser necesario realizar ningún trámite.

Por eso, decir que "no dejan limpiar el monte" es una simplificación que no refleja la realidad. Lo correcto es afirmar que los trabajos en el monte están regulados, igual que ocurre con muchas otras actividades, para garantizar que se compatibilicen con la conservación del medio natural, la prevención de incendios y el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

¿Por qué existen autorizaciones?

Aquí nace gran parte de la confusión. Muchas personas piensan que, si hay que pedir una autorización para realizar un trabajo en el monte, es porque está prohibido. Sin embargo, no es así.

Pensemos en un ejemplo muy sencillo. Para conducir un vehículo es necesario disponer de un permiso de conducir, pero eso no significa que conducir esté prohibido. El permiso acredita que se cumplen unos requisitos para realizar esa actividad con seguridad y conforme a la normativa.

En los montes ocurre exactamente lo mismo. Determinadas actuaciones pueden requerir una autorización, una declaración responsable o una comunicación previa, mientras que otras están exentas de cualquier trámite administrativo. Todo depende del tipo de actuación y de las circunstancias en las que vaya a realizarse.

Por ejemplo, no es lo mismo podar unos árboles en una finca particular que realizar una corta de cientos de pinos, desbrozar una pequeña superficie que actuar en un espacio natural protegido o llevar a cabo trabajos en plena época de alto riesgo de incendios.

Por ello, la normativa tiene en cuenta aspectos como el tipo de monte, la superficie afectada, las especies presentes, la época del año, la existencia de un instrumento de gestión forestal o la ubicación dentro de un espacio protegido.

En definitiva, que una actuación esté regulada no significa que esté prohibida; significa que debe realizarse de forma compatible con la conservación del monte y con las garantías que establece la legislación.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

Limpiar el monte no significa dejarlo sin vegetación

Otro error muy frecuente es pensar que prevenir los incendios forestales consiste en eliminar toda la vegetación. Nada más lejos de la realidad.

Un monte completamente "limpio" no sería un monte sano. Los árboles, el matorral y el resto de la vegetación cumplen funciones esenciales: protegen el suelo frente a la erosión, favorecen la infiltración del agua, sirven de refugio y alimento para la fauna y contribuyen a mantener la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema.

La prevención de incendios no consiste en eliminar toda la vegetación, sino en gestionarla adecuadamente. Para ello se realizan tratamientos selvícolas adaptados a cada monte, como desbroces selectivos, podas, claras o clareos, que permiten reducir el exceso de combustible vegetal sin comprometer la conservación del medio natural.

En otras palabras, el objetivo no es tener montes "vacíos", sino montes mejor gestionados, más saludables y más resistentes frente a los incendios forestales.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo 

 

La gestión forestal es una herramienta clave para prevenir los incendios

La prevención de los incendios forestales no depende de una única medida, sino de un conjunto de actuaciones que ayudan a reducir la cantidad y continuidad del combustible vegetal y a mejorar las condiciones para la extinción de un incendio.

Entre las actuaciones más habituales se encuentran:

  • Desbroces selectivos.
  • Podas, claras y clareos.
  • Creación y mantenimiento de fajas cortafuegos y otras infraestructuras preventivas.
  • Eliminación de árboles secos o con riesgo de caída.
  • Mantenimiento de pistas forestales y caminos de acceso.
  • Creación y conservación de puntos de agua.
  • Pastoreo extensivo como herramienta de gestión del combustible vegetal.
  • Quemas prescritas, cuando están técnicamente justificadas y autorizadas.

Todas estas actuaciones forman parte de la gestión forestal preventiva y, cuando se planifican y ejecutan correctamente, contribuyen a disminuir la intensidad y la velocidad de propagación de los incendios forestales, además de facilitar las labores de extinción y mejorar la resiliencia de los montes frente al fuego.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

Limpiar el monte no evita, por sí solo, los incendios forestales

La gestión forestal es una herramienta fundamental para prevenir los incendios, pero no es la única solución. Los grandes incendios forestales actuales son el resultado de múltiples factores que, en muchas ocasiones, actúan de forma simultánea:

  • Cambio climático.
  • Olas de calor.
  • Sequías prolongadas.
  • Abandono rural.
  • Continuidad del combustible vegetal.
  • Condiciones meteorológicas extremas.
  • Acumulación de biomasa durante décadas.
  • Expansión de la interfaz urbano-forestal, donde las viviendas se mezclan con el monte.

Pensar que un gran incendio se evita únicamente "limpiando el monte" supone simplificar un problema mucho más complejo. El verdadero reto es conseguir montes más resilientes frente al fuego, mediante una gestión forestal adecuada y otras medidas complementarias que permitan afrontar todos estos factores.

¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

El papel de los Agentes Forestales y Medioambientales

La Ley 4/2024, básica de Agentes Forestales y Medioambientales, reconoce a estos profesionales como agentes de la autoridad, policía administrativa especial y les atribuye funciones de policía judicial en materia medioambiental, de acuerdo con el artículo 283.6 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Entre sus funciones se encuentran la vigilancia, inspección y control del medio natural, así como velar por el cumplimiento de la normativa forestal y medioambiental. En materia de gestión forestal, supervisan que los aprovechamientos, tratamientos selvícolas y demás actuaciones autorizadas se desarrollen conforme a la legislación y a los criterios técnicos establecidos.

Además, participan activamente en todas las fases de los incendios forestales la prevención, detección, extinción e investigación de los incendios forestales, así como la restauración colaborando con otras administraciones y con la autoridad judicial en la protección del patrimonio natural.

Lejos de impedir la gestión de los montes, su labor consiste en garantizar que ésta se lleve a cabo de forma legal, segura y compatible con la conservación del medio natural.

 ¿Se puede limpiar el monte? Desmontando el bulo

 

Mitos y realidades

"No dejan limpiar el monte."

Falso. La gestión forestal está permitida y regulada.

"Está prohibido cortar árboles."

Falso. Existen aprovechamientos madereros perfectamente regulados.

"No dejan desbrozar."

Falso. Los desbroces forman parte habitual de los tratamientos selvícolas.

"No se pueden hacer quemas."

Falso. Las quemas pueden autorizarse o comunicarse según la normativa de cada comunidad autónoma, la época del año y el riesgo de incendio.

"Europa prohíbe limpiar los montes."

Falso. No existe ninguna norma europea que prohíba de forma general la gestión forestal.

 

¿Dónde se tramitan los aprovechamientos forestales y las autorizaciones de quema?

Cada comunidad autónoma dispone de sus propios procedimientos administrativos para la gestión de los aprovechamientos forestales y, cuando procede, para la autorización o comunicación de quemas. Estos son los principales portales oficiales:

Andalucía

Aprovechamientos forestales

Quemas

Aragón

Gestión forestal

Quemas

Principado de Asturias

Aprovechamientos forestales

Quemas

Illes Balears

Aprovechamientos forestales

Quemas

Canarias

En Canarias, la competencia para gestionar y autorizar los aprovechamientos forestales (como la recogida de pinocha, piñas o leñas) no corresponde de forma directa al Gobierno regional autónomo, sino a los Cabildos Insulares.

Cabildo de Gran Canaria

Cabildo de Tenerife

Cabildo de la Palma

Cantabria

Aprovechamientos forestales

Especies de crecimiento rápido

Especies de crecimiento lento

Quemas

Castilla-La Mancha

Aprovechamientos forestales

Quemas

Castilla y León

Aprovechamientos forestales

Quemas

Cataluña

Aprovechamientos forestales

Quemas

Comunidad de Madrid

Aprovechamientos forestales

Uso del fuego y quemas

Comunidad Foral de Navarra

Aprovechamientos forestales

Actuaciones en montes o terrenos forestales

Comunitat Valenciana

Aprovechamientos forestales

Quemas

Extremadura

Aprovechamientos forestales

Quemas

Galicia

Aprovechamientos forestales

Quemas

La Rioja

Trámites y solicitudes en medio ambiente (aprovechamientos, etc.)

Quemas

País Vasco

En el País Vasco la solicitud de aprovechamientos forestales y permisos de corta de arbolado se tramita a través de las Diputaciones Forales de cada territorio histórico

Bizkaia

Gipuzkoa

Araba / Álava

Quemas

Bizkaia

Gipuzkoa

Araba / Álava

Región de Murcia

Aprovechamientos forestales

Quemas

Ceuta

Medio Ambiente

Melilla

Medio Ambiente

Todos estos procedimientos cuentan con sedes electrónicas oficiales donde propietarios, gestores forestales o sus representantes pueden solicitar autorizaciones, presentar declaraciones responsables o comunicaciones previas, según establezca la normativa aplicable en cada comunidad autónoma.

 

La mejor prevención comienza con una buena gestión forestal

No existe una solución única para evitar los incendios forestales. La prevención requiere actuar sobre múltiples factores y mantener una estrategia continuada en el tiempo. Sin embargo, existe un amplio consenso técnico en que una gestión forestal adecuada contribuye a hacer los montes más resilientes frente al fuego.

La planificación forestal, los tratamientos selvícolas, la reducción del combustible vegetal, el mantenimiento de infraestructuras preventivas, la vigilancia, la investigación de las causas de los incendios y la sensibilización de la sociedad son medidas complementarias que ayudan a disminuir el riesgo y sus consecuencias.

La conservación del medio natural y los aprovechamientos forestales no son objetivos enfrentados. Al contrario, una gestión planificada, sostenible y adaptada a las características de cada monte permite compatibilizar la protección de los ecosistemas con el aprovechamiento responsable de sus recursos.

En este contexto, los Agentes Forestales y Medioambientales desempeñan un papel esencial. Como agentes de la autoridad, policía administrativa especial y policía judicial en materia medioambiental, velan por el cumplimiento de la legislación, supervisan las actuaciones que se desarrollan en el medio natural y contribuyen a que la gestión de los montes se realice con criterios técnicos, legales y de sostenibilidad.

El reto no es elegir entre conservar o gestionar los montes, sino conseguir que ambas tareas avancen de la mano para dejar a las futuras generaciones montes más sanos, más seguros y más resilientes frente a los incendios forestales.

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